martes, 17 de mayo de 2011

Detalles imprescindibles

Dos cuencos con un gato-caracol dibujado, cada uno de un color.
Dos copas gruesas de vidrio verde.
Una cuchara de palo con un trisquel tallado.
La calabaza con la bombilla.
Una piedra lila cuyos dibujos emulan un intestino delgado. Hematoxilina-eosina, hermosos recuerdos, parte de mí, palabras grabadas a fuego en mi memoria.
Mis cortinas moradas-translúcidas con estrellas doradas pintadas.
Un jabón de chocolate, en su jabonera de madera.
La colcha roja de elefantes.
El atril de madera.





Pequeños detalles que hacen que el nomadismo sea más llevadero. Momentos de mi vida, con banda sonora, con una luz concreta al atardecer, una luz ciertamente embrujadora. Es una preciosa penumbra que no me transmite tristeza. Me encanta esta casa que no es una casa, ni es mi casa, ni es nada. Sí, dentro de lo poco adecuado que es que yo diga algo así, digamos que me encanta.

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